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SUPERALIMENTOS | Semilla de chía


Perteneciente a la familia de la menta, la chía denominada científicamente Salvia hispánica, es nativa de México y Guatemala y ha sido cultivada desde tiempos precolombinos por los aztecas, aunque desgraciadamente cayó en el olvido durante siglos.

Recientemente ha sido redescubierta como un superalimento, no en vano la leyenda decía que los guerreros aztecas podían sostenerse todo el día alimentados con una cucharada de chía, y hoy sus virtudes dietéticas seducen al mundo occidental. Y es que esta semilla, que no es un cereal sino una herbácea, tiene multitud de propiedades beneficiosas para nuestro organismo, destacando en ella que está ausente de gluten, por lo que puede ser empleada por los celíacos para incorporarla a su dieta.

Dentro de las propiedades nutricionales que presenta esta pequeña semilla de tan solo un milímetro de longitud, destacar su elevada concentración junto con las semillas de lino, en ácidos omega 3 tan necesarios en nuestra dieta, además de multitud de antioxidantes involucrados en la prevención de enfermedades degenerativas, así como minerales tales como el hierro, selenio, magnesio, calcio y fósforo e incluyendo también proteínas de alta calidad.

Así que con esta carta de presentación nutricionalmente tan rica, no es de extrañar que la chía haya resurgido como un alimento funcional y sea relativamente sencillo encontrarla en tiendas de alimentación orgánica y natural.
¿Cómo podemos emplear las semillas de chía en nuestra cocina?

Esta pequeña semilla es muy rica en mucílagos lo que provoca que actúe como un gelificante natural que ayuda a espesar fácilmente cualquier líquido. De esta manera, podemos aprovechar sus propiedades añadiéndoselo a un zumo de frutas o a una infusión y conseguir una consistencia espesa después de un reposo de una hora aproximadamente, obteniendo una gelatina de forma muy sencilla.

Semilla de chía

Aunque también se puede agregar las semillas sin necesidad de ser remojadas a una ensalada, como cereal de desayuno con leche o leches vegetales, añadido como complemento de un yogur o bien simplemente integrarlo en nuestras elaboraciones de panes caseros.

En México también se elabora la famosa agua de chía, una especie de limonada que se elabora añadiendo a un vaso de agua media o una cucharadita de semillas de chía y dejándola reposar diez minutos, dando lugar a una bebida con dos texturas, una líquida y otra más gelatinosa correspondiente a las semillas hidratadas.

Como os había comentado anteriormente las semilla de chía está libre de gluten por lo que constituye una buena alternativa para las dietas celíacas tanto como gelificante natural sin gluten, como en la elaboración de repostería, donde podemos sustituir la cantidad de harina de trigo que nos indica la receta por una mezcla en la proporción 1:1 de semillas de chía molidas junto con harina de arroz integral.

Aunque debemos de tener en cuenta cuando preparemos repostería con las semillas de chía que se debe de tamizar siempre su harina así como emplear moldes de horno más pequeños que los indicados en la receta, pues las preparaciones no suben tanto como las elaboradas con harina de trigo.

Cookies de chía

Además, es importante incrementar un 5% el tiempo de cocción por encima de lo indicado en la receta elaborada con trigo puesto que la harina de semillas de chía necesita más minutos de horneado.

En dietas veganas también se puede sustituir el huevo por una mezcla de estas semillas con agua, así con una proporción de una cucharada de semillas de chía más dos cucharadas de agua conseguiríamos reemplazar un huevo en nuestras recetas.

De sabor neutro, las semillas de chía pasan desapercibidas en nuestros platos enriqueciéndolos con ácidos omega 3 y antioxidantes además de aportar otra fuente inmensa de elementos nutricionalmente saludables. Y ahora que las conoces, ¿piensas incorporarlas en tu dieta?